Tesoros de un Artesano

La primera vez que me senté frente a una película muda (El nacimiento de una Nación, 1915) me quede dormido, igual que en la siguiente (Napoleón, 1927) y la siguiente (Nosferatu, 1933) etc… Para mí eran algo anticuado y poco admirable (pensaba), aunque algo sucedió mientras deje de verlas y retomando con juicio el cine mudo me encuentro con una extraña sensación de madures cinematográfica, disfrute y a la vez lleno la moral académica al ver El gabinete del Doctor Caligari, 1920. Dirigida por Robert Wiene y uno de los padres del expresionismo alemán.

Encontrarse con una película que ni idea de su existencia, que cualquier cinéfilo cuestionaría mi estadía en la escuela por no verla, hace que me sienta orgulloso de mi trabajo como realizador audiovisual, esta película me engancho por su trama y en especial por el ARTE, nada alejado de mi cortometraje “Papa ¡No te Vayas!” (2013). A una escala menor logre recrear el expresionismo de un laboratorio, como ellos lograron el decorado  del despacho del Director del hospital psiquiátrico, interpelándome una reflexión el que hacer, leer, mirar y observar del cine.

A lo largo de mi carrera me he topado y en mala fe con la teoría, que tiene que me siento frustrado y fracasado en entender a esas personas que son críticos de nuestras obras audiovisuales, yo no puedo hacer esa tarea con criterio, yo me gozo o duermo una película según su grado de interés que despierta en mi, aun así he aprendido de mi soberbia que debo dejarme untar y complementar mis trabajos con una dosis de porque hago esto y aquello. Pero seria “Papa ¡No te Vayas!” una copia de Caligari, entonces habrían muchas cosas copiadas y modificadas, nada fresco que llene el alma del artesano. ¿Hasta que punto es bueno mirar películas? o somos Norteamericanos, europeos o colombianos.

El gabinete del Doctor Caligari se centra en la historia de este doctor que posee un sonámbulo que puede controlar a voluntad para lograr una serie de asesinatos, el otro miserable protagonista que lo vemos como el héroe (Francis) en si es un estorbo para Caligari, quien al fin y cuentas se sale con las suyas. Ahora el expresionismo alemán en toda su estética impregna la labor del decorador y el equipo de arte, eso encanta y envuelve a un amante de lo timburtiano y de la labor de Jairo Pinilla con material el cual masticar y apreciar, ahora lector es donde digo que le he encontrado sentido a estas viejas obras, en donde la imagen encapsula los pasos que llevaron a cada región o país a tener su propio lenguaje.

Invito a seguir viendo películas mudas, viejas o anacrónicas, que sean aun mas las colombianas que extranjeras, miremos donde estamos pisando, que publico estamos formando y que idioma parlamos, mírenlas con moderación, no queremos copiar y exagerar otros lenguajes (Muy Dago G.); lo de afuera será bonito, pero a este artesano le alegra lo propio lo “post-criollista” y es claro que el cine se hace sin ir a la escuela, pero se hace en la escuela un cine aun mejor.

John D. Rojas

Invito a que pasen y vean “Papa ¡No te Vayas!” Se siente bien saber que se hace algo que no sabías que ya lo hicieron pero la diferencias es que lo hiciste por tu propia cuenta.

>>>Papa ¡No te Vayas!<<<

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